lunes, septiembre 29, 2008

España huyó del oro


El dolor de una derrota se mide por las circunstancias que rodean a ésta. El hundimiento de la selección española en Varese ha puesto de manifiesto la superioridad táctica del gran adversario español, la azzurra de Ballerini. Se puede caer pero siempre con honor y habiéndolo dado todo en el campo de batalla. El cuadro de Antequera se diluyó en el caldo cuidadosamente preparado por Italia, rindiéndose de antemano a pesar de contar con armas tan poderosas como las de los transalpinos.

Y es que España no fue España. Decir que sus corredores están en decadencia es tan absurdo como negar que 2008 ha sido el mejor año en la historia del ciclismo nacional. Sin embargo, el bloque de Paco Antequera hincó la rodilla en el maremágnum táctico de la última vuelta. Los nuestros no supieron estar donde les correspondía y, por si fuera poco, el bochorno del fuego cruzado en meta debió sonrojar a más de uno. Casi más lamentable que el resultado en carrera. Justificar una derrota aludiendo a fallos en el pinganillo, pone de manifiesto el nulo sentido táctico de corredores de primer nivel, curtidos en las mejores pruebas del calendario internacional. El seleccionador ha querido repetir la arriesgada jugada de Pekín, defendida en este blog pero manida tal y como se ha demostrado este sábado en la lombarda Varese.

Freire acusaba a Valverde, el murciano se defendía y Antequera disparaba con bala, descargando de su persona cualquier rastro de responsabilidad. Todos tuvieron la culpa. Todos excepto los dos titanes de la española: Joaquim Rodríguez y Juanma Gárate, los dos únicos corredores que aunaron a sus buenas piernas una formidable lectura de la prueba. El resto no estuvo a la altura de un Campeonato del Mundo. Mosquera, Contador, Noval, Luis León y Samu faltos de energía y Freire y Valverde carentes de la habilidad necesaria para no dejar marchar a un grupo con Rebellin, Cunego y Ballan. Si. Vuelvan a leerlo. España respondió a un ataque de tres de los cuatro capos azzurros con Joaquim Rodríguez y con un Samuel Sánchez incapaz de seguir la rueda de Assan Bazayev, Kristian Fajt o Andriy Grivko, ciclistas que han llegado al Mundial con un gran golpe de pedal pero que ponen de manifiesto el mal momento del asturiano. Polonia no era el camino que llevaba a Lombardía. ¡Cuánto habremos atacado a Sastre pero qué loable me parece renunciar a una carrera si crees que no vas a luchar con los mejores!

Valverde debió de estar en esa fuga. Cierto. En cambio Antequera se equivocó negándole la oportunidad en una escapada en la que Italia contaba con Bettini pero en la que los hoy patrocinados por el Ayuntamiento de Murcia jugaban con las cartas de Juanma Gárate, Joaquim Rodríguez y el propio Alejandro Valverde. El técnico valenciano tenía claras dos cosas: había que trabajar para Freire y a Bettini se le debía anular en cualquier amago de movimiento. Quizá por eso negó el relevo en un grupo que hubiera llevado a los nuestros a una medalla con una probabilidad superior al 80%. ¿Qué cara se le debió quedar al de Caisse D´Epárgne al comprobar que no contaría con un mínimo de confianza? Después falló él pero ésa la deja bien guardada. Hago mío un comentario de un gran seguidor de este deporte. Quizá sea el momento de que Valverde dé un golpe sobre la mesa.

Qué decir de Italia. Apostaron por la victoria, fueron valientes y como premio se llevaron su tercer maillot arco iris consecutivo. No sólo eso. Cunego se colgaba la plata, completando un soñado doblete para el conjunto Lampre, y Rebellin se quedaba a un paso de nacionalizar el podio tras perder el bronce frente a la realidad danesa de Matti Breschel. Sin embargo, el acierto de Ballerini fue su regate a Antequera. Dejarle pensar que Paolo Bettini lideraría en solitario un equipo de ensueño. El 'Grillo' parecía la mejor rueda a seguir pero alguno confundió el término mejor con 'única'. Para cuando los españoles se dieron cuenta de la trampa en la que habían caído, Bettini saludaba jocosamente a Zabel, Boonen, Freire, Schleck o Valverde, el parte de grandes derrotados de este Mundial, corredores que se cegaron en la Specialized del último arco iris pero que olvidaron de la Willier de un Alessandro Ballan que merece como pocos un título como este. No todos los corredores son capaces de domar los muros de Flandes y de aguantar el arreón de un pelotón de escaladores en Pirineos. El arco iris recae en buenos hombros.

2 comentarios:

Javier Moñino dijo...

En los Juegos ganamos nosotros y ahora han ganado ellos. Lo peor es volver con las manos vacías y la sensación de que no hubo un grupo fuerte y sólido como el italiano.

Sigo sin entender el tema de las críticas a Valverde en determinados medios. Es verdad que en algunos momentos ha fallado pero todo lo que ha ganado esta temporada está fuera del alcance de la mayor parte del pelotón.

Gran crónica.

Un saludo.

PD. Un consejo de diseño. A ver si puedes hacer más grande el cuerpo de las letras, que me he dejado los ojos leyendo.

Andrés Cánovas dijo...

Gracias por la aportación Maestro. Miraré lo del cuerpo de la letra pera conseguir un tipo más legible.