
Ya en los años de Saeco parecía que el futuro y el presente de Di Luca estaba centrado en las Clásicas. No se veían trazas de escalador en un corredor que con 28 años era incapaz de luchar por los primeros puestos de la general en una GT. Quizá ahora, y con el prisma del tiempo, veamos que la realidad fuera otra y que Danilo se viera ofuscado por los dos grandes soles de Saeco en aquellas temporadas en pruebas por etapas. Me refiero a Damiano Cunego y Gilberto Simoni, compañeros del de Spoltore en la squadra rossa. Con dos de los mejores vueltómanos del país transalpino, los rectores de Saeco preferían centrar a Di Luca en las pruebas de un día, una apuesta que parecía lógica pero que no terminaba de dar los resultados esperados.
Todo cambió para Di Luca en 2005, año en que fichó por el conjunto Liquigas. El cambio de equipo supuso una transformación en un corredor que realizó la primavera, casi, perfecta. Di Luca venció en una etapa y la general de País Vasco, Amstel Gold Race y Flecha Valona. Suficiente para justificar una temporada. La moral del ciclista se disparó y en la salida del Giro Di Luca no se ponía límites. En la primera semana consiguió dos triunfos de etapa pero se esperaba del bajón de Di Luca, más después de su cargada primavera. Sin embargo, el de Spoltore aguantó en los primeros puestos de la general durante toda la prueba y en la última jornada de montaña, en el durísimo Finestre, Danilo asaltó el podio de la corsa rosa con uno de los ataques más valientes de aquella edición. Finalmente no pudo ser y el de Liquigas tuvo que conformarse con un meritorio cuarto lugar.
La temporada pasada el rubio cambió su calendario y decidió centrarse por primera vez en la general de una grande. Sacrificó la primavera y se presentó en el Giro con la intención de luchar por la general. La jugada no salió nada bien al ciclista, que perdió toda la temporada de Clásicas y no completó un buen Giro. Su mejor victoria llegó en la Vuelta a España, en la cima de La Covatilla. Así las cosas, Danilo ha repetido en esta campaña el calendario de 2005 y los resultados no han podido ser mejores. Triunfo en Lieja, completando el tríptico de las Árdenas y primer puesto en el Giro, después de una carrera en la que ha mostrado durante 20 días ser el más regular y el más inteligente de la prueba. Di Luca ha sabido controlar los ataques de sus rivales, sobre todo de Simoni y Mazzoleni y no se ha puesto nervioso en ningún momento. La sabiduría en carrera ha sido el mejor aliado de un corredor que se apunta su primera grande con 31 años. Simoni, Savoldelli, Cunego... y ahora Di Luca.
Foto Gazzetta.
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