
Este proyecto planteó grandes dudas. Dejaba a muchas pruebas al borde de la desaparición al no

En la Vuelta a España ha pasado tres cuartos de lo mismo. Equipos como 3 Molinos Résort - Murcia Turística, Kaiku o Andalucía Paul Versan se han visto fuera de la carrera cuando hay formaciones que deben correr la carrera de un modo obligado y que no tienen mucho interés en hacerlo. Tan sólo vendrán a la Vuelta por el contrato que tienen firmado con el UCI Pro Tour.
Todos estos equipos que no tienen derecho directo a competir en la pruebas del UCI Pro Tour, son los llamados equipos continentales - profesionales, que están en un segundo nivel ciclista. Son conjuntos que pueden correr estas pruebas por invitación, y que además pueden correr el resto de pruebas. En el tercer escalafón encontramos los equipos continentales, que no pueden correr carreras del Pro Tour, pero si carreras profesionales fuera de este circuito como por ejemplo Vuelta a Burgos, Vuelta a Murcia o Vuelta a Andalucía.
Esto hace que muchos equipos se vean en una situación en la que el organizador quiere invitarles a ciertas pruebas, pero no pueden competir por falta de invitaciones, llegando a correr equipos que lo hacen obligados y que no tienen el más mínimo interés en esas pruebas.

Ante todo esto se plantean varias soluciones para el futuro. La primera es reducir el número de equipos en el Pro Tour. Pasar de 20 equipos a 18, por lo que las invitaciones a carreras con nueve corredores (Giro, Tour y Vuelta), pasarían de 2 a 4 (No se permiten más de 200 corredores por carrera), mientras que en carreras de ocho corredores se pasaría de cinco como máximo a siete invitaciones. La segunda medida es ofrecer la posibilidad a los equipos Pro Tour de que corran las carreras de la Liga, pero no la obligatoriedad de disputar todas. En este caso habría que obligar a los equipos para que disputasen al menos el 70 por ciento de las carreras.
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